La vendimia 2025 ha sido testigo de una temporada que trajo un alivio significativo en términos hídricos, gracias a la influencia del fenómeno de El Niño. Aunque también estuvo marcada por grandes desafíos, derivados de las olas de calor durante el verano. Las condiciones climáticas dispares entre los valles vitivinícolas de Chile pusieron a prueba, una vez más, la experiencia y la capacidad de adaptación de nuestros equipos en terreno.
Este año, la disponibilidad de agua fue considerablemente mejor en la mayoría de los valles, favoreciendo un buen desarrollo inicial del ciclo. Sin embargo, una primavera nublada afectó el período de diferenciación de las yemas, reduciendo su fertilidad.
Estas condiciones, sumadas a las altas temperaturas del verano (especialmente en febrero) impactaron el rendimiento de varias variedades, afectando principalmente el tamaño de los racimos y el llenado de las bayas. Y, además, adelantando la vendimia en dos semanas en casi todo el país.
En términos productivos, observamos una disminución significativa en algunos valles y variedades, especialmente las blancas. Sin embargo, hubo aumentos en zonas donde no se registraron heladas ni olas de calor severas.
La combinación de una primavera relativamente benigna con un verano desafiante derivó en una vendimia que exigió decisiones técnicas precisas, un monitoreo constante de madurez y una planificación ágil de la cosecha.
Sin embargo, la experiencia y el conocimiento de nuestro equipo han permitido que la cosecha de este año mantuviera el nivel de calidad y excelencia que caracteriza nuestro portafolio. Los vinos de 2025 se perfilan prometedores, especialmente en los valles del sur del país y en el valle del Maipo.
Valle del Limarí
La temporada 2025 trajo un cambio importante para Limarí, gracias a la mayor disponibilidad de agua proveniente de las lluvias invernales. Solo en este período, se registraron más de 150 mm de lluvia — un aumento del 550% respecto a la temporada anterior.
Los viñedos presentaron un excelente estado sanitario, sin heladas en primavera y con temperaturas moderadamente cálidas al inicio del ciclo. Enero y febrero, sin embargo, trajeron temperaturas elevadas, aunque dentro de lo esperado. Se reportaron aumentos en los rendimientos de las variedades bordelesas y producciones estables de Syrah.
Valle de Casablanca
Esta región mostró una mejora inicial en sus condiciones hídricas, pero sufrió una fuerte reducción en la producción de variedades blancas y tintas, con excepción de Malbec y Cabernet Franc. La marcada presencia de la vaguada costera — niebla proveniente del océano Pacífico — afectó particularmente la primavera, comprometiendo la fertilidad de las yemas. Esto, sumado a algunas olas de calor en enero, impactó el desarrollo de los racimos, especialmente de Sauvignon Blanc. Se estima una caída de producción cercana al 30%. A pesar de ello, se espera una calidad muy alta, con vinos más concentrados y de gran intensidad aromática.
Valle del Maipo
El Maipo comenzó la temporada con condiciones muy favorables, con buena acumulación de agua y excelente estado sanitario. Sin embargo, las olas de calor del verano afectaron significativamente variedades como Cabernet Sauvignon y Merlot, generando una disminución estimada del 10% en comparación con 2024. En algunas zonas cordilleranas, especialmente en Los Andes, se registraron heladas leves que afectaron al Cabernet Sauvignon. Aun así, se espera que los vinos expresen gran estructura y tipicidad.
Valle de Cachapoal
El Cachapoal presentó mayor disponibilidad de agua en comparación con años anteriores, lo que provocó un leve retraso en la brotación de las principales variedades. Las condiciones sanitarias fueron en su mayoría buenas, aunque en sectores como Machalí se registraron heladas primaverales que afectaron al Sauvignon Blanc y, levemente, al Cabernet Sauvignon. Las olas de calor impactaron especialmente al Malbec y al Cabernet Sauvignon. Se proyecta una caída general en los rendimientos de la mayoría de las variedades.
Valle del Maule
El Maule comenzó la temporada con niveles de agua iguales o superiores a los de 2024. Sin embargo, las heladas primaverales y las altas temperaturas del verano impactaron negativamente el rendimiento de variedades como Carmenère, Merlot, Cabernet Sauvignon y Semillón. La disminución promedio se estima en torno al 18%. Pese a las pérdidas en volumen, los vinos se proyectan con gran frescura, tipicidad varietal y una expresión más concentrada.
Valle de Itata
En Itata, la mayor disponibilidad de agua fue fundamental, sobre todo considerando que muchos viñedos funcionan en secano. La condición fitosanitarias fueron positivas, aunque los rendimientos serían iguales o levemente inferiores a los de la temporada pasada. Se espera que la calidad de los vinos se mantenga alta, destacando especialmente las variedades País, Cinsault y Cabernet Sauvignon.
Valle del Malleco
Este valle del sur vivió una temporada notablemente positiva. La buena acumulación de agua en el suelo y la ausencia de heladas tras la brotación permitieron un desarrollo más completo del ciclo. Se prevé un aumento en la producción, especialmente de Chardonnay y Pinot Noir, variedades que han demostrado un desempeño sobresaliente en esta zona. La vendimia 2025 en Malleco se perfila como una de las más equilibradas y elegantes de los últimos años, con vinos de alta acidez, pureza y marcada expresión de origen.

